lunes, 11 de abril de 2016

VIVIR CON CALMA. SEGUNDA ETAPA.

Época II.

El planeta tierra no gira cada vez más rápido. Ni alrededor del sol, ni entorno a sí mismo. Nosotros, en cambio, sí.
Este periodo postindustrial se caracteriza por la prisa y la falta de atención, por es estrés y por la hiperactividad. Si no corres, no existes. Si no te multiplicas, te divides.

Este blog nació como un espacio de placer, el placer de salirse de la norma para hacer más amena, más humana, más útil, la economía. Se llenó de contenidos y de visitas. Mi trabajo me lo permitía. Había espacios para ello.
Lamentablemente, la escuela ha terminado sucumbiendo a la epidemia de lo urgente. Todo está organizado -bien o mal-, todo está medido, todo momento está saturado. Y así murió De Historia y de cuentos.
Sin tiempo para respirar, por fin reinó el silencio.

Como todo en esta vida, la experiencia sirvió para algo. Por fin recuperé la iniciativa. Desde ahora en adelante, lo que escriba nada tendrá que ver con mis relaciones laborales. De Historia y de cuentos será un espacio de calma o no será.

Veremos.


Hablaba de prisa.

Hablaba sin oír ni ver ni hablar.
Hablaba como el que huye,
emboscado de pronto entre falsos follajes
de simpatía e irrealidad.



Hablaba sin puntuación y sin silencios,
intercalando en cada pausa gestos de ensayada
alegría para evitar acaso la furtiva pregunta,
la solidaridad con su pasado,
su desnuda verdad.



Hablaba como queriendo borrar su vida ante un
testigo incómodo,
para lo cual se rodeaba de secundarios seres
que de sus desprecios alimentaban
una grosera vanidad.



Compraba así el silencio a duro precio,
la posición estable a duro precio,
el derecho a la vida a duro precio,
a duro precio el pan.



Metal noble tal vez que el martillo batiera
para causa más pura.
Poeta en tiempo de miseria, en tiempo de mentira
y de infidelidad.

                                    José Ángel Valente.

lunes, 1 de diciembre de 2014

EPÍLOGO.


Y al fin reina el silencio.
Pues siempre, aún sin quererlo,
guardamos un secreto.

                            Gabriel Celaya.